domingo, 13 de septiembre de 2009

Somos... especiales??

Hace ya muchos meses que mi vida se vió sacudida cuando mi pareja, el gran y único amor de mi vida, me dijo que ya no me quería. Durante mucho tiempo lloré y lloré lo que no está escrito y noté como si toda mi estructura interior se fuera erosionando y destruyendo a cada segundo. Me sentí miserable, porque en lo más profundo de mi ser lo que más me dolió fue dejar de sentirme especial. Pensé que nadie había sufrido tanto como yo porque nadie había amado tanto como yo lo hiciera.
Sin embargo, a poco que busques en la literatura, el cine y ahora gracias a internet en las vidas de otras personas te das cuenta de que no eres el primero en pronunciar las palabras: NADIE TE AMARÁ TANTO COMO YO.

Y es que el ser humano es tan previsible como cualquier otro animal, nos creemos dueños de vidas interesantes, de pensamientos únicos y especiales, lamentablemente todos en mayor o menor medida somos iguales. Ante el amor todos tenemos patrones de comportamiento similar.

No me hace senir mejor saber que no soy la única a la que le han roto el corazón, que no soy la única que sufre por un amor que ya no tiene solución, pero por lo menos consuela saber que no estás sola. Por una vez es un alivio saber que me preceden innumerables historias similares a la mía, que no soy especial, sólo soy parte de ese montón de gente que un día amó para luego dejar de ser amada.

sábado, 29 de agosto de 2009

emigrante


Hace días regresé de estar viviendo en otro país y ahora que vuelvo a vivir en mi isla, lejos de sentirme en casa me encuentro divagando por un mundo que ya no reconozco como mío.
Pedro Lezcano nos regaló un poema eterno sobre el emigrante canario. Yo, a día de hoy, no me arrepiento de haber cogido esa maleta para buscar otra vida pero no me cabe duda del arma tan peligrosa que suponía, pues ahora mi adorada tierra ha perdido su color, y ya no me devuelve la ilusión de días pasados.

Todos los que cambiaron de país podrán entender estas palabras: primero añoras lo que dejas atrás, luego aprendes a querer tu nueva tierra, pero siempre hay algo que te impulsa a regresar a tus raíces. Sin embargo, cuando lo haces eres como una pieza de puzzle intentando encajar en el sitio equivocado. Es entonces cuando te das cuentas de que ésta será la pesada roca que cargarás una y otra vez hasta la cima de la montaña.

La muerte de un pensamiento

Como si de un sueño se tratase desperté en mi cama, mi cuarto, mi casa, mi isla. Todos los pensamientos que rondaban mi cabeza desaparecieron, ya no reflexionaba, no pensaba, no existía. Se acabaron los estímulos intelectuales y volví a sumarme a la rutina isleña del conformismo. No puedo decir que no lo intenté, porque lo intenté y topé con un muro difícil de romper. Mis ideas se perdían como la luz del flash de mi cámara cuando intenta fotografiar un objeto lejano en la noche. No puedo coger mi bicicleta y marcharme, buscar el lugar a donde quiero ir porque no sé dónde está, no sé por dónde empezar a vivir. Mis frustraciones políticas no van a ningún lado, mis conversaciones hace días que carecen de perspectiva y profundidad, son sólo palabras ligeras que se lleva el viento. Mi vida laboral deambula entre la frustración y la impotencia y no sé cómo ponerle remedio.

Puedo sentir como una parte de mí comienza a morir, prefiero pensar que simplemente se está quedando dormida, una consciencia aletargada a la espera de un estímulo primaveral que le devuelva la energía necesaria para sentirse capaz de mover el mundo que le rodea en la dirección que más le favorezca. Pero mis pensamientos siguen muriendo, pero las conversaciones, como hiciera en mi cuarto por mucho tiempo, las mantengo a solas, con migo misma, rozando la fina línea que delimita la cordura de la sinrazón. Ya no es soledad lo que siento, es incomprensión, es soledad intelectual, es un vacío que nadie que conozca puede llenar.

Seguiré avanzando, buscando la manera de alimentar mi mente mustia a la espera de un nuevo cambio que parece impensable. Recuerdo la vida que tuve, la vida que quise, la vida que voluntariamente dejé atrás, mejor será recordar con nostalgia, con cariño, y no pensar en ella como una pérdida, sino como uno de tantos pilares que conforman vida y mi propia persona.

viernes, 10 de julio de 2009

Los auténticos héroes y heroínas

Acabo de ver una de esas obras de arte que deben de pasar por la vida de cada ser humano, si alguien todavía no lo ha descubierto les recomiendo emplear dos horas de su tiempo en ver la película Milk. Está basada en hechos reales y muestra el activismo político llevado a cabo en San Francisco hace 30 años en la lucha por los derechos homosexuales. Y es que son todas esas personas, que pusieron en riesgo su vida tanto social como física, las que han hecho posible que gente como yo haya llevado una vida ciertamente más cómoda.

Estuve en Madrid la semana pasada y me quedé alucinada con la fuerza y el poder revolucionario de aquellos que subieron al escenario a leer un discurso por los 40 años de la celebración del orgullo gay. Personas que se trasladaron a Chueca cuando no era más que un barrio periférico de mala muerte que sólo albergaba lo peor de la capital. Persona que a su modo cambiaron el mundo que les rodeaba para convertir a Chueca en un motivo de orgullo para cualquier español. Sin embargo, también sufrí la decepción de mirar a mi alrededor y saber que sólo un pequeño porcentaje de los que andaban de celebración por la calles estaban allí escuchando a las personas que sacrificaron la comodidad de su vidas para con mucho esfuerzo (y probablemente dolor) ir abriendo ese angosto camino en la cultura de este país.

Ellos deberían ser nuestros héroes y heroínas, ellos y ellas deberían ser los nombres e historias que tendríamos que recordar y rememorar cada vez que se tercie la ocasión adecuada. Cuando miro atrás, y la película es una manera estupenda de hacerlo, me asombra el enorme parecido que mantiene con los problemas actuales; diferentes conflictos, mismos argumentos. La historia se repite una y otra vez, girando como la espiral de un sacacorchos que nunca tiene fin, y sin embargo algo sí que ha cambiado. Lamentablemente, la generación de la que soy parte creció y vive rodeada de las comodidades que otros persiguieron por ellos. Nos hemos convertidos en meros espectadores de la vida, por supuesto que nos indignan las noticias, nos causan sentimientos muy adversos e incluso rabia, pero no hacemos nada. El espíritu revolucionario quedo muy atrás, en las épocas en las que luchar por tus intereses era la única salida a una vida digna. Ahora, muchas veces no somos capaces ni de librar las batallas que sólo nos afectan a nosotros, a nuestra vida, nuestra familia. Ellos y ellas libraron batallas, y ganaron, y perdieron, pero nunca han dejado de luchar.

Todavía hay un largo camino por recorrer, un sendero abierto pero todavía muy estrecho que nos empuja a la discriminación social, que nos hace querer pasar desapercibidos para evitar conflictos mayores cuando no somos culpables de absolutamente nada. Por eso, a través de esta ventanita al mundo que es internet, procuraré traer las vidas de esos héroes y heroínas anónimos que hicieron del mundo un lugar mejor, empezando por Harvey Milk.

Entre otras cosas


Soy canaria, amante de la naturaleza, de la fotografía y la buena música. Me confieso compañera inseparable de la soledad y entre otras cosas pues también soy lesbiana.

Es curioso como las personas seleccionan la información como mejor les parece, y desde el momento en que saben que eres lesbiana el resto de características complejas que comprenden tu persona se desvanecen para dar lugar a una simple mujer a la que le gustan las mujeres.


Me he decidido a crear este blog como un espacio donde compartir con el resto del mundo mi opinión sobre las cosas cotidianas que, aunque algunos les puedan parecer triviales, tienen cierta relevancia según el prisma con el que se mire. Y mi prisma tiene los colores del arco iris, lo cual tiñe la realidad de una lucha diaria por alcanzar metas que en cualquier otro contexto carecen de importancia.