
Hace días regresé de estar viviendo en otro país y ahora que vuelvo a vivir en mi isla, lejos de sentirme en casa me encuentro divagando por un mundo que ya no reconozco como mío.
Pedro Lezcano nos regaló un poema eterno sobre el emigrante canario. Yo, a día de hoy, no me arrepiento de haber cogido esa maleta para buscar otra vida pero no me cabe duda del arma tan peligrosa que suponía, pues ahora mi adorada tierra ha perdido su color, y ya no me devuelve la ilusión de días pasados.
Todos los que cambiaron de país podrán entender estas palabras: primero añoras lo que dejas atrás, luego aprendes a querer tu nueva tierra, pero siempre hay algo que te impulsa a regresar a tus raíces. Sin embargo, cuando lo haces eres como una pieza de puzzle intentando encajar en el sitio equivocado. Es entonces cuando te das cuentas de que ésta será la pesada roca que cargarás una y otra vez hasta la cima de la montaña.
Pedro Lezcano nos regaló un poema eterno sobre el emigrante canario. Yo, a día de hoy, no me arrepiento de haber cogido esa maleta para buscar otra vida pero no me cabe duda del arma tan peligrosa que suponía, pues ahora mi adorada tierra ha perdido su color, y ya no me devuelve la ilusión de días pasados.
Todos los que cambiaron de país podrán entender estas palabras: primero añoras lo que dejas atrás, luego aprendes a querer tu nueva tierra, pero siempre hay algo que te impulsa a regresar a tus raíces. Sin embargo, cuando lo haces eres como una pieza de puzzle intentando encajar en el sitio equivocado. Es entonces cuando te das cuentas de que ésta será la pesada roca que cargarás una y otra vez hasta la cima de la montaña.
